Opinión

‘2016, el año de las luces para la cerveza artesana’ Opinión Israel G. Montejo

El año que se acaba de ir, el 2015, ha sido el de la consolidación de la cerveza artesana en España, un sector siempre a la gran sombra de las grandes cerveceras que han copado y copan el mercado español. Es difícil hacerse un hueco en un segmento con gigantes del tamaño de Mahou San Miguel, Estrella Galicia, Damm, Heineken…

Aún así, un estudio recientemente publicado por el diario El Economista aseguraba que en España se ha pasado de 21 cerveceras artesanas hace un par de años a 221 ahora. Una explosicón abocada, según muchos, a una regulación natural y que tuvo su origen en el año 2013.

Hacer cerveza artesana es una tarea titánica que, sin embargo, han emprendido con éxito un nutrido grupo de apasionados y que en los últimos tiempos han convertido a la cerveza artesana en un sector pujante, con gran potencial y un crecimiento exponencial. La cerveza artesana está de moda y es en ese estado ‘de gracia’ donde radica el principal peligro para los próximos meses. Está por ver si la línea sigue siendo ascendente o, si por el contrario, hemos tocado el techo y el ajusta que muchos pronostican se va a producir en el sector, comenzará en breve.

Por eso, el 2016 es un año absolutamente clave para el mundo de la cerveza artesana. Cuando voces autorizadas y que conocen bien este mundo aseguran que está pendiente un reajuste, no cabe el taparse los oídos para no escuchar o esconder la cabeza debajo del ala. El ajuste está por venir, es cierto, y se llevará por delante muchas cerveceras de nuevo cuño. Es casi una ley natural. La clave está en comprender los movimientos del mercado, las tendencias y posicionarse de la mejor manera posible, apostando por la profesionalización y las buenas prácticas, corriendo los menos riesgos posibles y al mismo tiempo siendo original, diferente, comunicando bien lo que haces y sabiendo transmitir al consumidor las características que te distinguen. No es fácil.

No se tratará sólo de hacer una buena o muy buena cerveza. Si no también, gestionar el proyecto como una empresa, que es lo que es y no otra cosa, crecer con los pies en el suelo y comunicar al consumidor lo que estás haciendo y la manera que lo estás haciendo. Es un pack. Fuera de él, la supervivencia será complicada. Por ello, 2016 más que el ‘año del ajuste’, puede ser el ‘año de las luces’. Un ciclo donde el mundo de la cerveza artesana seguirá creciendo y lo hará, estoy seguro de ello, con los cimientos bien asentados. Esa es la fórmula para seguir siendo referencia.

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