Opinión

Cerveza y mariscos. La opinión de Eduardo Barbosa, brand ambassador Pislner Urquell

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Eduardo Barbosa nos trae hoy un artículo en el que propone un nuevo maridaje: el que propician marisco y cerveza, una combinación imbatible que Barbosa adereza además con una receta para disfrutar sin tapujos de estos dos elementos: bogavante del Cantábrico con ajitos fritos. Insuperable para darnos un homenaje este fin de semana.

 

Uno de los mejores recuerdos que se suele tener del verano, es un plato de gambas con una cerveza bien fresquita en un chiringuito de playa. La combinación no puede ser más placentera. Esto, no es solo producido por la situación en sí, sino porque las armonías entre la cerveza y el marisco existen y, además, son muy buenas. El marisco, es un producto complejo, con sabores fuertes, aromas penetrantes y delicados que constituye un capítulo complejo de sensaciones, dejando en boca gustos persistentes, casando a la perfección con una cerveza de las características de Pilsner Urquell.

Cuando el marisco se presenta en salpicones, donde la fuerza ácida del vinagre está muy presente, el acompañamiento de una cerveza con cuerpo como Pilsner Urquell es muy aconsejable, ya que la dulzura de la malta neutraliza la acidez del plato y afloran los matices del marisco.

En el caso de que se quiera preparar algún molusco al vapor, recomiendo cocerlos con un buen chorro de cerveza. Los aromas de la cerveza, acentúan el aroma del marisco y el resultado es muy bueno.

Hoy os dejo una receta que me encanta para disfrutar de un buen bogavante:

Bogavante del Cantábrico frito con ajitos:

  •  Ingredientes (2 personas):

1 bogavante de 500-600 gramos, 3 dientes de ajo, aceite de oliva virgen, 2 cayenas, cebollino fresco y sal maldón:

  •  Elaboración:

Primero se elabora un aceite infusionado de ajos: Para ello se laminan los ajos lo más finamente posible y en una sartén con aceite se fríen a fuego lento. Cuando empiecen a dorarse, colar y reservar.

Por otro lado, se corta el bogavante en cuatro trozos, de manera que queden dos medias cabezas y dos medias colas. En la misma sartén que se han dorado los ajos, se calienta aceite a 150 grados y se dora el bogavante por el lado de la carne, cuando haya cogido un color rojizo, se le da la vuelta para acabar su cocción.

Para su presentación, se añade en el aceite las guindillas, el cebollino picado y a fuego lento se le dan unas vueltas. Se emplata el bogavante, con sal maldón por encima y se baña con el aceite.

El resultado es una receta muy sabrosa donde este codiciado crustáceo se enriquece por el gusto que le imprimen los ajos fritos. La firmeza de la carne del bogavante, el sabor del aceite de oliva y la cayena, nos pide de inmediato una cerveza con el cuerpo y equilibrio de Pilsner Urquell, donde además, el aroma de Saaz le proporciona un toque herbáceo y especiado que agradece la preparación de este plato.

NA ZDRAVÍ.

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