Entrevistas

Daniel de Julián: “CCVK se define como una cerveza de barrio”

En el corazón del barrio de Vallecas, en Madrid, está la fábrica de la Compañía de Cervezas Valle del Kahs (CCVK), un proyecto familiar, genuino de barrio, y que desde las raíces quiere crecer poco a poco con su propuesta cervecera. Con Daniel de Julián hablamos en su fábrica mientras que los clientes del barrio de Vallecas comienzan a llegar a un Tap Room que se ha convertido en un punto neurálgico de la zona.

Los orígenes de la fábrica de CCVK son familiares y en su árbol genealógico hay varias generaciones dedicadas al negocio de la producción de lejía. Tu historia también pasa por una amplía experiencia en el mundo de la prensa. ¿Cómo se combina estos antecedentes con el mundo de la cerveza artesana?

Es un punto de locura pero también una suma de factores, no uno sólo. Trabajé muchos años en Unidad Ediorial, y llega un momento que te cansas de la labor que has estado realizando y te planteas que sólo se vive una vez. En realidad, teníamos muchas cosas a favor: teníamos el local para la fábrica, ya hacíamos cerveza y gustaba lo que hacíamos así que decidimos dar el paso adelante y formar una sociedad que tiene 21 socios, todos familia y amigos que son de la familia. Un grupo muy heterogéneo que aporta su granito de arena. La primera cerveza salió el 20 de abril de 2016.

¿Cómo vivisteis ese momento?

Estábamos en la fábrica ese día todo el mundo. Yo, que no soy de lágrima fácil, cuando llegue a casa por la noche, no me pude contener. Me entro la llorera. Había sido un proceso muy largo. Del periódico me fui en 2014 y llevábamos trabajando dos años a un nivel muy duro.

CCVK se elabora en una fábrica urbana. ¿Qué ventajas y qué inconvenientes tiene ese modelo?

Es fundamental, a pesar de que los trámites administrativos son muy largos y pesados aunque se terminan solucionando con paciencia. Una de la ventajas que tenemos es el Tap Room, que en un barrio como es Vallecas, te da cercanía con el público. Es como tener un testador permanentemente abierto porque ves en directo si a la gente le gusta o no lo que estás haciendo. Esto es un barrio.

Dais mucha importancia al concepto de barrio…

Es que nos definimos como una cerveza de barrio. Somos de aquí.

¿Cómo defines las cervezas de CCVK?

Nuestras cervezas son muy bebibles. Queremos acostumbrar a la gente que existen sabores, colores y aromas diferentes en la cerveza artesana pero esa idea filosófica no quita que nuestras cervezas sean muy bebibles. Nuestra idea es durar 100 años (risas) y para eso hemos empezado haciendo una línea de cervezas asequibles y bebibles. Ahora mismo tenemos cuatro referencias: una Red Ale, una Trigo, una Porter y ahora una Strong Ale, que es una cerveza con seis meses de maduración.

En esa línea de elaborar cervezas bebibles, vuestro trabajo tiene fama de hacer ‘cervezas sencillas’. ¿Qué opinas de esa calificación?

Lo tomo con total tranquilidad. No tengo prisa. Sé que me voy a morir sin que esto sea una gran fábrica pero para subir al quinto piso , hay que pasar antes por el primero. El camino para mi está claro: estamos haciendo cervezas asequibles y amables. No quiero que el que entre por la puerta de la fábrica y pida una cerveza en el Tap Room, se vaya asustado.

¿Cuales son vuestros planes a medio plazo?

Empezar a darnos a conocer por Madrid, salir a la calle y vender, vender y vender. La experiencia que vamos teniendo es que, en este proceso, te aceptan más las cervecerías que ya conocen lo que es el mundo de la cerveza artesana. En los bares que podemos poner la vitola de ‘normales’, es más complicado.

¿Qué producción tenéis ahora mismo?

Estamos en dos lotes de 1.200 litros hasta octubre y a partir de noviembre, subiremos a cuatro lotes al mes, es decir, nos pondremos alrededor de los 5.000 litros.

Una de las joyas de la fábrica es la maquinaria, fabricada por Monkey Beer, ¿qué elemento diferencial os da?

Es fundamental para nosotros. Yo estoy encantado. El ‘autómata’ te da una gran autonomía. La principal ventaja es que te replica exactamente las recetas. Minimizas absolutamente los fallos en los lotes. Es espectacular. Te clava la receta. Hasta el momento, hemos perdido cero litros.

En tu opinión, ¿cómo evolucionará el mapa de la cerveza artesana?

Va a haber un ajuste importante. En mi opinión, las fábricas pequeñas no van a poder competir. Lo van a pasar mal. Los proyectos nómadas también van a tener difícil competir.

¿Y cómo ves el mercado en Madrid?

Todos los actores que trabajan en la cerveza artesana, quieren vender en Madrid. Pienso que el mercado en Madrid empieza a estar saturado

¿Qué te gusta de lo que se está haciendo ahora mismo?

Me gusta lo que hace Monkey Beer, también Four Lions, también cosas de Naparbier. La verdad es que se están haciendo cosas muy buenas.

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