Entrevistas

“El primer día que abrimos L´Europe en 1987 vendimos 1.000 cervezas” Entrevista Nicolás Larraga

Nicolás Larraga es un clásico dentro del panorama cervecero de Madrid. Fundador y propietario de la Cervecería L´Europe (C/ Cardenal Cisneros 19 / Madrid); lleva al frente de su proyecto desde el año 1987. Sobre el pasado, el presente y el futuro de L´Europe hablamos en su propia cervecería, en vísperas del penúltimo Domingo Cervecero de la temporada.

Vamos a hacer un repaso de lo que ha sido la trayectoria de L´Europe, empezamos por lo más actual, los Domingos Cerveceros. ¿Cómo ha evolucionado esta propuesta?

Acabamos de tener el penúltimo Domingo Cervecero con la presencia de Zeta Beer y Lo Vilot. Se terminan por este año en mayo. Cerraremos esta cuarta temporada con La Quince. Tendremos nueve grifos. La idea surgió para paliar el fin de la feria de cerveza que hacíamos cada seis meses. Quitamos la feria pero queríamos hacer un evento todos los meses.

Estáis cerrando la cuarta temporada, ¿Ha contado siempre con el respaldo del público?
Sí. Lo enfocamos desde el principio para la gente cervecera. Hay un público que se mueve para probar las novedades pero lo que me han enseñado los Domingos Cerveceros es que cuando haces un evento, debe ser para todo tipo de gente. Los ‘Domingos’ multiplicamos la caja por tres o por cuatro con respecto a un día normal. Se convierten en un acto social.

¿Habrá quinta edición?
Claro. Cuando llegue septiembre, intentaremos estar otra vez al pie del cañón. Nos gusta no repetir cervezas. Ahora viene lo dificil.

¿Cómo comenzaste en el mundo de la hostelería?
Nunca había sido camarero. Mi padre era tratante de ganado pero tenía un restaurante por lo que en mi casa siempre se hablaba de hostelería. Mi aproximación real fue un viaje que hice a Canarias, donde probé las cervezas Alt de Dusserdorlf, que es una cerveza tostada

¿Cómo fue el comienzo de L´Europe?
El primer día de L´Europe fue el 23 de octubre de 1987. Lo recuerdo perfectamente. Ese día servimos 1.000 cervezas que vendíamos al precio de 80 pesetas por lo que hicimos una caja de 80.000 pesetas.

¿Fuisteis pioneros en Madrid?
Había una cervecera que era el faro de la época, la Internacional que estaba en la Calle Reguera, que era un importador. Tengo que reconocer que copié el concepto de aquello.

¿Con qué cervezas empezasteis?
Abrí con Águila, Heineken, Volldamm y la negra de Damm. Al poco tiempo, metimos más referencias alemanas y belgas que no se veían mucho en Madrid.

¿Os sentisteis un poco como evangelizadores en vuestros orígenes?
No, no fuimos evangelizadores. Pero tengo claro que no todos tenemos que beber lo mismo. Esta era una zona de locales muy pequeños y ‘minis’. Rompimos eso. Intentamos dar otra cervezas pero nunca el tema de ‘minis’.

¿Cómo habéis vivido la evolución del sector durante estos años?
Antes no venían cervezas casi. Había emblemáticos como Julio Herrero y traían cervezas de lugares como Andorra. Luego empezó a venir más gente de Madrid y se empezaban a traer algunas cervezas. La primera cerveza nacional que metí en L´Europe fue La Cibeles. Empezamos poco a poco. Fue cuando David Castro embarriló su primer barril. Lo probé un día en la fábrica de Cibeles y me encantó, así que lo pinchamos aquí. Luego pinchamos la Imperial IPA de Cibeles. Fue en torno al 2011.

En este tiempo, por los grifos de L ´Europe ha pasado una amplia representación de la cerveza artesana española…

Sí, pero también somos mucho de continuidad. No nos gusta demasiado cambiar. Quizás nos falten por venir algunas cervezas catalanas, es posible que un poco por lejanía pero sí que ha habido una amplia representación.

¿Habéis pasado en estas tres décadas muy malos momentos?

Nunca nos hemos desanimado. En el 92 tuvimos una crisis importante porque nos pilló mal colocados. Teníamos cuatro locales abiertos, uno de ellos de 5.000 metros cuadrados. El l´Europe iba bien pero en esa época, bajó muchísimo. En el 94 ó 95 puse las mesas y empezamos a trabajar con comida y cerré los demás locales. Durante varios meses estuve trabajando yo sólo. Si pasamos malos momentos fue por malas decisiones mías pero no por el negocio.

Mencionas el tema de la comida. ¿Estáis en la línea del maridaje entre gastronomía y cerveza?

En L´Europe se come. Hablar de maridaje son palabras mayores. Apostamos por platos que vienen bien a la cerveza como las salchichas, los codillos o los nachos.

Después de casi tres décadas en el mundo de la cerveza, ¿Con cual te quedas?

Yo me quedo con el trigo, que es el tipo de cerveza que más me ha dado. El trigo, en su momento, era el gran desconocido y es un tipo de cerveza que podemos considerar de entrada. Personalmente, es lo que más me gusta pero si algo tengo claro es que un negocio no puede depender de un sólo producto.

Cardenal Cisneros es una de las calles cerveceras de Madrid. ¿Cómo es la colaboración entre todos?

No creo que sea una calle de referencia porque locales cerveceros han abierto muchos. La cerveza para mi es lo más importante de un bar. En esta zona, hacemos cosas en común; nunca ha habido malos rollos ni nadie que contamine el cotarro. Todos tenemos claro que todos tenemos que trabajar.

¿Cómo ha evolucionado el perfil del cliente?

Más bien, hemos evolucionado nosotros, que ya vamos siendo mayores. El perfil es el de siempre, gente de entre 20 y 30 años.

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