Entrevistas

Mikel Rius: “La cerveza es gastronomía y la gastronomía es cultura”

Mikel Rius es el alma mater del Barcelona Beer Festival, un proyecto que se ha consolidado con celeridad dentro del calendario europeo de festivales en torno a la cerveza y que ya es una referencia ineludible. Este año, además, incorpora a su ámbito de influencia un nuevo proyecto: el Barcelona Beer Challenge.

 

 

¿Qué valoración haces de la acogida que ha tenido la idea del Barcelona Beer Challenge?

Desde la organización, consideramos que muy positiva. Casi sorprendidos. El proyecto está bien planteado, había inquietud en el sector de que aparecieran este tipo de concurso o herramientas que contribuyan a poner en valor la profesionalización del mismo. La clave está en que el sector está madurando, esta creciendo. Este tipo de concursos son bien recibidos y , el recorrido del Barcelona Beer Fest y Beer Events como empresa sólida y de confianza, también contribuye.

¿Hasta que punto están vinculados el Barcelona Beer Fest y el Challenge?

El Beer Challenge es una nueva línea de trabajo aunque está muy relacionada con el Festival, que genera confianza de un buen hacer de nuestros proyectos.

El Barcelona Beer Challenge ha anunciado más de 500 referencias a concurso y un importante porcentaje de ellas, de fuera de España…

Es cierto que van a concurrir muchas cerveceras internacionales. Este año hemos hecho mucho intercambio. Hemos salido mucho fuera. El Festival es muy conocido y mucha gente se está interesando por lo que están pasando aquí.

Definís el Festival como una ‘apuesta gastronómica y cultural’. ¿Por qué?

Para nosotros, esa definición es casi un mantra, un slogan. La cerveza es gastronomía y la gastronomía es cultura. Es el camino que está siguiendo la cerveza. Estamos hablando de un producto gastronómico, apto para buenos maridajes. Ponemos en valor la gastronomía como forma de definir la cultura.

Hablas de cultura, gastronomía, maridaje…¿está entrando la cerveza en competencia con el vino?

Sinceramente, no lo sé. Hay puntos de encuentro y un discurso parecido basado en el producto y la calidad. Hasta ahora, la cerveza competía en la barra pero ahora, con las artesanas sí que compite con el vino en la misma mesa.

¿Existe un público de la cerveza para la mesa?

Sí existe. Sin duda. Es un proceso más dificultoso porque aún existe un tabú. Lo que está pasando ahora es una punta de lanza. Hay un público fanático de la cerveza que va a ir a este tipo de producto en cualquier caso. Estamos hablando de un tipo de público militante aunque tampoco hay que obviar el lado más social y festivo que sigue existiendo. Espero que el público en general se vaya acercando a la cerveza. Tampoco hay que caer en elitismos, que creo que, hasta el momento, es un camino que estamos sabiendo esquivar bastante bien.

El Barcelona Beer Fest ha tenido una espectacular acogida de público en anteriores ediciones. ¿Cual es el camino a seguir ahora?

Hemos llegado a nuestro límite natural en su sede del Museo Marítimo y difícilmente podemos crecer más. Las que crecen son las colas por asistir. Quiero insistir y mandar el mensaje de que somos una feria gastronómica de todo el día. Somos el mayor festival del sur de Europa y queremos seguir mejorando de manera cualitativa. Nos tenemos que plantear nuestro futuro y si queremos meter 100.000 personas.

Al finalizar la edición anterior, hablábais de desarrollar un Plan Estratégico, ¿en qué punto está esa idea y cuales son sus líneas maestras?

Tenemos claro que nuestro proyecto es un proyecto bicéfalo, con varios caminos por delante y que tenemos que estudiar para saber por dónde va a ir el Festival en el futuro. Nos podemos especializar con público definido o popularizarnos más. No lo tenemos claro aún. Sobre la mesa, están las dos opciones. Nos apetecería más dar el salto cuantitativo pero hay que ver la capacidad que tenemos. Somos un proyecto pequeño.

¿Qué novedades tendréis este año?

La línea de trabajo ya está marcada. El principal objetivo es conseguir el mismo nivel que ya hemos logrado. También traeremos novedades cerveceras e incidiremos en las colaboraciones con otros festivales, que ha sido nuestra línea de trabajo este año. Hemos visitado Quebec, Vermont, Manchester…aprendiendo.

¿Cómo se va a definir el ‘alma profesional’ del Festival este año?
La línea editorial no está del todo cerrada aún. Estamos en ello porque no tenemos la programación al 100% cerrada. Queremos incidir en actividades que impulsen la reflexión en el sector. Hay dos temas encima de la mesa interesantes: la internacionalización del sector y la entrada en España de las cerveceras americanas. El caso de Founders ha sido muy significativo. Habrá una mesa redonda muy interesante sobre ese tema. También este año va a ser significativa la apuesta por la jornada profesional en sí. El viernes lo enfocamos mucho a los profesionales del sector. Vamos a tener una ‘miniferia’ con stands, fabricantes y servicios de maquinaria, que es algo que no existe en España. Queremos dar más servicio, potenciar el networking. Por ahí queremos crecer.

¿Es el Festival un proyecto exportable?

Sin duda alguna. Recibimos muchas peticiones en ese sentido para hacerlo en varias capitales y ciudades pero tenemos una infraestructura y un tamaño para la que se requiere una apuesta fuerte. En Vitoria lo hemos hecho dos años y ha funcionado pero va justo de capacidad de atracción de público. Vamos poco a poco. Nuestra filosofía sigue siendo la misma.

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