Entrevistas

Entrevistamos a Nacho Lliso, Freaks Brewing: Vemos la cerveza como una expresión artística

Freaks Brewing es uno de los proyectos jóvenes que muestran un mejor perfil dentro del pujante panorama de la cerveza artesana en Madrid. Con Nacho Lliso, uno de los impulsores del proyecto, hablamos sobre Freaks, su origen, sus objetivos y su forma de entender la cerveza. Lliso, hermano y primo de cerveceros, nos cuenta su proyecto.

 

Freaks apuesta mucho por la imagen. Sus etiquetas son diferentes y originales, habéis elaborado un spot ‘casero’ que ha tenido bastante éxito…

Cerveza e imagen van de la mano. Nos comemos mucho la cabeza de lo que queremos transmitir. Pensamos que cada cerveza tiene algo que aportar. Pensamos mucho la imagen. Freaks es una apuesta a largo plazo, a diez años vista como mínimo. A día de hoy, lo que queremos es hacer algo que nos gusta de verdad y ser capaces de transmitir esa pasión. Por eso, siempre buscamos etiquetas que tengan fuerza y cuenten una historia. Cada una de nuestras etiquetas cuenta algo. En la última cerveza que hemos lanzado, la Boris, la etiqueta rinde homenaje a Xuan, que es un auténtico personaje. Para nosotros, uno de los actores clave en la promoción de la cerveza artesana en Madrid. Como de la Boris, podemos hablar del resto de cervezas. Queremos que todas nuestras cervezas tengan un alma. Buscamos siempre una historia. De esta manera surgió también la Imperial Stout, que concebimos con un toque muy especial, buscando un establecimiento donde trabajasen con un microtostador del café, por ejemplo.

Dentro de esa apuesta por la imagen, habéis elaborado una campaña publicitaria original, combinando dos conceptos como son cerveza y futbolín. ¿Cómo surgió la idea?

En la cerveza artesana no hay dinero por lo que tuvimos que pensar mucho qué queríamos hacer, tirando de creatividad. Se nos ocurrió lo del futbolín, que además es un juego que une muchísimo a la gente. Creemos que es una característica que comparte con la cerveza artesana. Futbolín y cerveza artesana hacen un buen maridaje.

Sois una cervecera nómada, ¿qué ventajas tiene esa condición y en qué os condiciona?

Las ventajas son muchas porque nos permite conocer experiencias, viajar, conocer diferentes culturas cerveceras. Hemos hecho cerveza o hacemos en  Bidasoa, en Dawat, que fue donde debutamos y en Arriaca. Buscamos la máxima profesionalidad. Ser artesanos no es excusa para que la cerveza tenga defectos. En cuanto a la desventajas que podamos tener, el precio solo es una desventaja si se quiere hacer una cerveza más clásica y ligera pero los nómadas estamos obligados a hacer cervezas más atrevidas, lo cual, a su vez, nos deja ser más creativos y aquí el precio entre fábricas y nómadas es bastante similar. La posible desventaja que ocasiona el sobreprecio de tener que producir en una fábrica que no es tuya, es, en realidad, una oportunidad.

Sois una cervecera joven pero con un catálogo ya amplio…

Aquí entra un poco el componente artístico. Es la necesidad de crear. Vemos la cerveza como una expresión artística. En lo referente a nuestro catálogo, tenemos cerveza de manera continúa como la Cowboy la Tropical y otras que están sujetas a la disponibilidad de ingredientes. Nuestra base la conforman las cervezas con las que contamos con ingredientes de manera continua. El problema de la disponibilidad de ingredientes es bastante común. El motor de la producción es el cliente final. Hay un sector que busca novedades.

¿Cual es vuestra estrategia de distribución?

Hay una labor netamente comercial muy directa que hacemos principalmente en Madrid y que no es otra cosa que ir a visitar gente, ir tejiendo tu red de influencia, asistiendo a ferias…También confiamos en nuestra red de distribuidores regionales con los que tenemos una relación muy estrecha. Nuestra filosofía de ver las cosas es tener un respeto máximo por el distribuidor. Buscamos el respeto mutuo y que se sientan cuidados por nosotros.

¿Con qué producción vais a cerrar 2016?

El primer año llegamos a los 10.000 litros y nuestro objetivo es alcanzar los 20.000.

¿Tenéis en vuestro plan de negocio el contar con fábrica propia?

De manera inmediata, no pero a largo plazo sí aunque quizá no estemos hablando de una fábrica como tal y sí algo más ligado al concepto de brew pub.

¿Qué proyectos tenéis en cartera para los próximos meses?

Nos gustan las colaboraciones. Estamos moviendo un par de ellas y puedo adelantar que son con cerveceras de otras provincias. También en 2017 queremos sacar una edición especial de la Cowboy con lúpulos más americanos, dándole de esta manera una vuelta de tuerca a esta cerveza. También queremos hacer en el 2017 una Lager.

¿Qué te gusta de lo que se está haciendo en España ahora mismo en el sector?

Quizás porque la tengo más fresca, me quedo como la IPA Imparable de Basque y también con la Llipa de La Quince, a la que tengo un gran cariño por razones personales.

¿La cerveza artesana ha llegado para quedarse o estamos hablando de una moda?

Yo creo que está para quedarse. Se ve una evolución en el sector. Hoy por hoy, la conceptualización de la calidad es vertical, desde el hostelero al fabricante. A la gente cada vez le importa más que la cerveza no tenga defectos, que este fina. Se ha notado un empuje total en este sentido.

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