Opinión

Hielo, caricias y cervezas . Artículo de Opinión de David Varela

Los inuit, pobladores de un mundo llamado Ártico, son capaces de distinguir más de veinte tonos diferentes de blanco. Esta destreza les permite sobrevivir en un entorno donde el color del hielo determina la vida cotidiana. Los mayores educan la sensibilidad de los jóvenes para diferenciar los tonos de la nieve. Esta adaptación cultural es fruto de una experiencia acumulada. Su espectro de blancos responde a una necesidad.

Lo mismo ocurre con la cerveza. Quiero rescatar una cita de Albert Barrachina en su artículoDe ferias, catas y evaluaciones’ que publicó en la revista Bar&Beer: “El catador, experimentado o novel, debe saber que en una cata, nadie nunca tiene la razón. La evaluación de cerveza es una actividad tremendamente subjetiva, personal y mediocremente transmisible”. Así, quien acostumbre a tomar té apreciará más leve el
amargor de la cerveza ¿O acaso todos toleramos el picante en la misma medida?

No faltan los gurús engolados que imponen su experiencia cervecera al resto de los mortales, solo porque ellos han percibido no sé qué fruta exótica. La última tontería que escuché en una cata fue “elegante en boca”. ¿Qué significa que una bebida sea elegante?

Por eso los gurús son gurús; porque afirman estupideces cargadas de pedantería sin fondo. Sus opiniones son tan irrelevantes como las medallas de tal o cuál cerveza. Si los profesionales del sector quieren vender más, deben dejar de lado esta concepción elitista y vertical de la cerveza. Denle al cliente lo que pide. Si pide una caña de cerveza rubia, denle media pinta de la Lager o la Pale Ale más sencilla que tengan. Cuando el cliente haya calmado su sed, ya estará más receptivo a las explicaciones de un experto.

Tampoco se les ocurra contrariar al cliente. Nadie paga para que le dejen en evidencia. Al fin y al cabo, a determinadas marcas les ha funcionado muy bien esta estrategia. Fabrican una bebida fermentada con maíz y arroz, y luego se la venden a quien pide una cerveza, que no tiene porqué saber nada sobre cerveza; y le envidio porque la disfruta.

Me gustaría disfrutar del agua sin que el hielo cruja sobre un lago de intransigentes.

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5 Comments

  1. November 28, 2017 at 5:07 pm — Reply

    Buenas reflexiones, odio a los “frikis” que te abordan en un bar pare enumerar defectos de una cerveza en vez de disfrutarla. Frikis, gurus… muchas veces el que mas calla es el que mas sabe… o quizás el que mas disfruta…

  2. November 28, 2017 at 6:02 pm — Reply

    Lo cortés no quita lo valiente y aunque comparto lo que en el fondo propone David, creo que en el caso del vocabulario no está de más tenerlo cuanto más amplio mejor y lo voy a argumentar con el mismo texto.

    Como bien dice Albert Barrachina “….Tremendamente subjetiva, personal y mediocremente transmisible”

    Los inuit, …son capaces de distinguir más de veinte tonos diferentes de blanco.

    En ambos casos, el empleo de términos no elementales, como que una cerveza está buena o sabe frutal, creo que es positivo ya que las sensaciones son enormemente subjetivas lo que obliga a emplear este tipo de términos que hablen de sensaciones y no de sabores.

    No nos debe parecer pedante que un inuit nos hable de un tipo de blanco que no es blanco por lo que no nos debe parecer mal el empleo de términos como Rotundo, ligero, plano, de burbuja alegre…o la criticada Elegante que me parece una muy buena palabra y que en estricto significado representa muy bien a muchas cervezas.

    Elegante según la Rae: Dotado de gracia, nobleza y sencillez.

    Google: Que tiene distinción o gracia, resulta de buen gusto o destaca por su sencillez.

    Por lo tanto creo que esta definición es perfecta para una Lager bien hecha, una IPA , una Stout…..animo a emplear vocabulario y a hacerlo ampliamente para intentar, dentro de lo que cabe, transmitir lo que se puede sentir con una cerveza, un vino, un buen queso,…..

    Hago constar que yo no soy la persona mencionada y nunca he empleado elegante en una descripción, pero seguro que la voy a aprovechar, gracias David.

  3. Antonio
    December 1, 2017 at 11:57 am — Reply

    Veo un artículo lleno de odio y resentimiento. Si su limitada capicidad no le da para entender lo que significa “elegante en boca” es que quizá este señor no esté a la altura o preparado para una cata de cervezas, o de vinos, o de aceites o de cualquier producto subjetivo a catar.
    Quizá su lugar esté en estar de cañas en el bar de toda la vida de tertulia sobre lo que pasó o no pasó en el “Sálvame”,
    Chico, quizá ese “gurú” tenga muchísima más formación y conocimiento para transmitir lo que siente al resto de los mortales. Eso si, si no entiendes de ópera, quizá se te quede en una panda de locos que grita y se disfrazan, y te quejarás del Teatro Real.
    Entonces, más humildad, aprende, respeta y si no son para ti porque lo tuyo es diferente, pues estarás quizá en el lugar equivocado.

    Por cierto Factoría de Cerveza, estos artículos de crítica y rechazo no suman, y no son buenos y serios para vuestra web

    • December 4, 2017 at 9:09 pm — Reply

      Aunque no comprendas el texto, tienes la obligación de respetar mi opinión y de respetarme a mí. Demuestra educación porque lo demás ya lo has demostrado.

  4. December 4, 2017 at 11:04 am — Reply

    Buenos días Antonio

    Gracias por tu comentario. Es bienvenido y valorado.
    Como medio de comunicación independiente y elaborado por profesionales que somos, tenemos como máxima el respetar las columnas de opinión de las firmas invitadas aunque eso no signifique, por supuesto, que las compartamos. La opinión de cada uno es libre y de la persona que firma. En factoriadecerveza.com, respetamos esa filosofía.

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