Opinión

Mateo Sanz, artículo de opinión: Premios, medallas e ‘hijo que guapo eres’

Mateo Sanz es, junto a su hermano Adrián, fundador de Cerveza San Frutos. En esta columna de opinión escribe sobre el mercado de los premios en el mundo de la cerveza artesana.

Además de mi amor por la cerveza, soy un gran aficionado al buen queso y al buen vino. En ocasiones, cuando estoy en una tienda especializada tratando de seleccionar algo con que darme un buen capricho, me encuentro con que muchos de los quesos o vinos que se me ofrecen se publicitan como “el mejor del año”, “medalla de oro”, etc. Hasta el punto que uno llega a encontrarse, en la misma estantería, con tres o cuatro mejores vinos o mejores quesos, lo que genera en el consumidor desconcierto y desconfianza.

Esta abundancia de premios y medallas es cada vez más frecuente en las cervezas, artesanas e industriales. Hace 3 ó 4 años nos escribieron para presentar nuestras cervezas a un concurso “nacional” que organizaba una pequeña asociación provincial de consumidores, en el que pretendían determinar cuál era la mejor cerveza artesana de España. Les respondí preguntándoles por las categorías, estilos, composición y formación del jurado, etc, y no recibí respuesta. Aun así, dos o tres cerveceras presentaron sus cervezas y una de ellas resultó ganadora. Desde entonces publicita su cerveza, sin ningún escrúpulo, como “la mejor cerveza artesana de España”. También mi abuela dice que soy el chico más guapo del mundo y no me presento a la gente como Míster Universo.

Entiendo que un cervecero quiera vender sus cervezas y que los concursos son una fuente de ingresos para quién los organiza. Pero autoproclamarse como una de las mejores cervezas nacionales, o uno de los mejores cerveceros del universo, respaldado por el resultado de un concurso con escasa participación y con un jurado poco profesional, me parece propio de alguien con poca vergüenza y menos ética. Además, compartir el premio con determinadas cervezas que resulten premiadas creo que puede ser del todo contraproducente. Dónde es verdaderamente difícil, y por lo tanto tiene mucho valor, conseguir un premio, es en los concursos de verdad, con una alta participación y con un jurado exigente y muy cualificado.

Aquí es dónde sí es interesante competir, recibir el feedback de un jurado internacional muy experimentado y si se tiene suerte, una medalla. Aunque la mayoría de las veces tendrá menos repercusión que otros premios menos importantes. Personalmente, me produce mucha más satisfacción recibir un buen feedback argumentado y constructivo del jurado de un gran concurso, dónde mis cervezas compiten con otras a las que admiro, que quedar premiado en otro con escasa participación y concursantes mediocres. Es mejor ser colista en primera división que campeón en regional.

No digo con esto que no se organicen pequeños concursos nacionales, regionales o en paralelo a alguna feria, que evidentemente fomentan la calidad y la cultura cervecera. Pero como consumidor, sí pido que éstos tengan un jurado suficientemente cualificado y que, para ser justos, los premiados no den a su premio más importancia de la que tiene. Eso será bueno para todos, productores y consumidores. La competencia en el mercado será más justa y los premios tendrán una importancia real y de verdad servirán para comunicar la calidad del producto, porque actualmente, premio y calidad no siempre van unidos.

¡Salud!

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