Opinión

Adiós a 2020, el año de la gran crisis y de un puñado de valientes por Israel G. Montejo

Por Israel G. Montejo

 

Acabamos de cerrar 2020, un año que nadie o prácticamente nadie va a echar de menos tanto desde el punto de vista sanitario como desde el empresarial. Ha sido un periodo de tiempo inimaginable. No creo exagerar si el 4 de enero de 2020, recién cerrado el 2019, alguien hubiera podido imaginar lo que se nos venía encima apenas dos meses después.

Para mi, lo más importante, sin discusión alguna, ha sido la gravísima crisis de salud, sin precedentes desde la famosa epidemia de Gripe Española de 1918-1920 que asoló el mundo recién terminada la I Guerra Mundial. Este 2020 hemos vivido un calvario parecido, con cientos de miles de muetos, millones de personas afectadas y cientos de miles que han luchado por su vida. Va para ellos toda mi fuerza y la conciencia de que nadie estamos a salvo de vivir lo mismo. Ánimo a todos.

Si la salud, ha sido lo más importante, en el tema empresarial, hemos vivido otro calvario, diferente pero dramático en muchos de los casos. 2019 fue un gran año para el sector de la cerveza artesana, que siguió encaramada a una senda de crecimiento muy potente tando en producción, como en consumo y resultados de nuestras cerveceras. El Confinamiento absoluto de los meses de marzo, abril y mayo, las restricciones posteriores en prácticamente todo el territorio español y la precaución del consumidor a la hora de recuperar como espacio de reunión y de ocio nuestros bares y restaurantes, ha puesto contra las cuerdas a todo el sector.

Prácticamente nadie ha sido inmune al golpe. La hostelería ha sufrido cierres que si no han sido masivos ha sido gracias al elemento mitigador de los ERTES; su facturación se ha desplomado y con los grifos cerrados, las cervecerías han sufrido un golpe que va a dejar por el camino a muchos proyectos menos potentes y sin acceso al canal de alimentación, que ha sido el salvavidas al que se han agarrado cerveceras que ya tenían los deberes hechos en ese sentido. Aún así, las pérdidas en la facturación rondan una media del 40%, con picos del 60% por arriba y del 20% por abajo. Es decir, las pérdidas han sido generalizadas y ni siquiera la venta online, que ha experimentado un importante repunte, ha servido para inyecrar algo de oxígeno en las cuentas.

El colchón por tanto cuidadosamente construido durante los últimos años de bonanza ha servido para aguantar el envite grueso de la crisis pero nada es eterno y si la situación de crisis se prolonga, el daño para el sector puede ser ya estructural.

Aún así, en este panorama tan negro, los cerveceros artesanos han seguido trabajando y construyendo sector. En medio de una ola gigantesca que amenazaba y amenaza con llevarse todo por delante, un buen número de cerveceros han acelerado para reforzar sus proyectos. No se trata de una huida para adelante sino de proyectos muy bien pensados y estudiados. Conozco a la mayoría de los emprendedores que han aprovechado estos meses de penurias generales para liarse la manta a la cabeza y son todos ellos profesionales con las ideas muy claras y un proyecto sólido.

Recuerdo a cerveceras como Four Lions, a punto de abrir una nueva era en su particular historia; SanFrutos, Althaia, La Catarina o Birra&Blues, que se embarcaron en rondas de financiación para insuflar músculo financiero a proyectos muy potentes, con cambios de la propiedad incluidos como es el caso de Birra&Blues o la ampliación o puesta en marcha de nuevas fábricas como son los casos de SanFrutos o los alicantinos de Altahia. También los ha habido que han invertido mucho en tecnología como es el caso de Arriaca o nueva maquinaría, como la Compañía de Cervezas Valle del Kash o Ales Agullons; otros que se han atrevido a nacer en un momento crítico como los abulenses de Raíz Cuadrada y algunos más que se han enfrentado a la marabunta con grandes cambios recién realizados como pueden ser los casos de Dougall´s o los madrileños de Gabarrera o Enimga o invertido en procesos de calidad como La Sagra Brew. Se me quedan muchos en el tintero pero son un botón que bien vale una muestra.

La cerveza artesana ha demostrado que no se arruga, que las gentes que forman parte de ellas, miran siempre de frente al futuro. Como dice Rual Prieto, de Monkey Beer, los que «nos dedicamos a esto, somos resilientes». No puedo estar más de acuerdo con él.

Vamos a por un 2021 que seguro será mejor que el año que acaba de finalizar.

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