Ani Hernández: «El TapRoom de Yria es un espacio abierto y creativo donde disfrutar de buena cerveza en un polo cultural»
Valdemoro es el centro neurálgico del proyecto de Cerveza Yria, donde tiene su almacén de distribución y taproom

Cerveza Yria es uno de los actores de primera hora en el panorama craft en España. Cerveceros, distribuidores, hosteleros y también impulsores de un taproom de Yria en Valdemoro que se está convirtiendo en un punto neurálgico de reunión para los amantes de la cerveza artesana de la zona. Hablamos con Ani
¿ En qué momento está el proyecto del tap room en Valdemoro?
Está en un buen momento a pesar de estar ubicado en el polígono por lo que la gente tiene que venir adrede. La gente repite, es un espacio muy cómodo, diferente y familiar. Es un espacio muy abierto en el que todo el mundo tiene cabida aquí.
¿Cómo ha evolucionado el proyecto?
Vamos poco a poco por la cuestión económica. A raíz de la pandemia, la gente empezó a venir aquí y se dio cuenta de que era un espacio que no era el típico bar normal. Es también un polo cultural, donde hacemos muchos eventos. Es un espacio para todo el mundo.
La nave donde se ubica el tap room es también vuestro almacén de distribución y el centro global de operaciones de Yria…
Desde hace diez años llevamos trabajando aquí. Es nuestro centro de operaciones. Empezamos aquí desde cero. Era un almacén y a raíz de pandemia fuimos reformándolo para que la gente se sintiera muy a gusto
¿Por qué tomasteis la decisión de montar un tap room?
A raíz de la pandemia, vimos que no podíamos hacer nada y nos liamos la manta a la cabeza y nos obligamos a reinventarnos como autónomos. Pensábamos que ir a Madrid era cada vez más complicado y empezamos a idear este espacio, más abierto, amplio, para todos los públicos. Fue un acierto absoluto. Viajábamos mucho a festivales, muchos viajes a zonas como Portugal o Cataluña, que es algo que nos ha encantado, pero llegó un momento que quisimos organizar nuestro espacio para que la gente pudiera venir todo el año
¿Cómo es la carta de cervezas?
Básicamente, pinchamos nuestras cervezas, pero también de algunos compañeros o clásicos alemanes pero siempre cervezas sencillas para que todo el mundo tenga la oportunidad de probar algo que no haya probado jamás. Además, tenemos la opción de nevera donde podemos encontrar una frikada.
El tap room es también un polo cultural. ¿Cómo gestionáis las actividades que forman parte de la programación?
Creo que somos bastantes creativos, nos apoyamos mucho en los clientes, muchos de ellos habituales, que tienen muchas iniciativas y nos proponen cosas. Hacemos de todo, pero sobre todo queremos que sea un espacio divertido. Por ejemplo, de aquí a Navidad vamos a hacer cosas como un Trivial de Halloween; haremos también un túnel del terror en la Cámara, haremos eventos con las cervezas de otoño y de invierno para que la gente vaya conociendo los estilos; también hemos hecho una fiesta Chouffé y para Navidad haremos una cesta en un sorteo por un euro con todos nuestros productos, comida maridaje, el tardeo de Nochebuena…
¿Cuál es el secreto para que funcione?
Yo creo que el secreto está en las personas. Cuando ves que un sitio está lejos y compruebas que la gente repite y que funciona mucho el boca a boca, es una satisfacción
¿Qué margen de evolución tiene el tap room?
Mas que ser una cervecería al uso, queremos que sea un espacio donde se puedan hacer cosas creativas: catas, eventos, dar prioridad a la música y el contacto humano. Como es de tarde, pensamos que se crea otro ambiente y convertirlo en un espacio entre degustación y que te sirva para que te despejes.
¿Habéis cumplidos las expectativas que teníais con este proyecto?
Ha sido mucho mejor de lo esperado. No me imaginaba lo que se ha creado. Hemos formado casi una comunidad donde te tomas una cerveza de forma relajada y cómoda, olvidándote de tus preocupaciones.
En la nave de Valdemoro, tenéis también el almacén de distribución. ¿Qué planes tenéis con esta línea de negocio?
Ahora mismo, tendremos en torno a 400 referencias que vamos variando de forma estacional. La cámara de frió es la joya de la corona, aunque a veces es un espacio un poco caótico (risas). Podemos evolucionar bajo demanda hacia un concepto más de cash and carry. También en este espacio apostamos por dar la posibilidad de venir a ver lo que tenemos, vernos las caras, conocernos.
La distribución en general no pasa por un buen momento. ¿Va el segmento hacia una reconversión?
Ojalá supiera el futuro y no haya tanta reconversión. Ha habido una criba. La pandemia hizo mucho daño. El que tenía un poco de pulmón ha ido aguantando. Hay que reinventarse, saber venderlo, explicarlo, dar formación y que el consumidor se acerque a la cerveza artesana sin miedo. En la distribución hay que estar siempre al cabo de la calle, ser muy flexibles y atentos al momento y adelantándote a lo que el cliente quiere
En Madrid gestionáis la cervecería Chinaski. ¿Tenéis más expectativas hosteleras?
No, eso lo tenemos muy claro. Las circunstancias hacen que los gastos fijos suban. Yo creo que ahora mismo estamos muy contentos con el tap room. El cliente que nos viene a ver viene adrede y sabe lo que quiere. Ya tenemos Chinasky, que lo gestionamos con un personal maravilloso y va funcionando. Más cosas no podemos hacer. De hecho, hemos intentado hacer menos pero mejor. Centrarnos y no perder el norte. No hay que perder el foco de tu negocio.
Lleváis casi desde el principio en el sector. ¿Cuál es la radiografía actual?
Existe un sector, claro que sí. Quizá hubo un auge demasiado rápido y ahora se está poniendo todo en su sitio. También es cierto que todo ha subido y la gente no tiene economía para gastar y eso hace que el cliente busque más. Ha habido mucha criba y ahí está el que mejor lo haga. Tenemos que profesionalizarnos todos. Ninguno éramos empresarios cuando empezábamos.
¿Eres optimista sobre el futuro?
Tengo días. Yo creo que va a haber un ajuste y de él saldrá un sector con más músculo. Hay que hacer el trabajo bien. Quedarán los más fuertes




