Opinión

Así hemos vivido nuestra cuarentena, por Tacho Carnicero, Octavo Arte

El equipo de Octavo Arte estaba en Barcelona cuando las cosas empezaron a ponerse feas. Fuimos un día antes de lo que hubiera sido el BBF a presentar nuestras cervezas en el Abirradero. Visto como evolucionaban las noticias, ese mismo viernes nos volvimos por miedo a quedarnos allí. Esos sábado y domingo, hicimos dos elaboraciones que teníamos en la cabeza.

El sábado elaboramos la Pivo, una Czech Pale Lager con 3,5 %. Muy ligera. Pensada principalmente para tirar en el bar. No teníamos en mente que esto se iba a alargar tanto. Supongo que como mucha gente, al principio no éramos conscientes de la gravedad de este virus.

El domingo elaboramos la Koe, una Milkshake IPA con el lúpulo neozelandés Azacca, con mucho sabor tropical a piña principalmente. Llevábamos mucho tiempo pendientes de elaborar este estilo porque es un estilo que nos gusta mucho.

Con los cuatro fermentadores llenos, el almacén a rebosar de barriles y muy poco stock en botella (pensando en ferias, Semana Santa, el verano…) y además recién mudados a un Ocho Bar cuatro veces más grande que en diez días había multiplicado claramente el consumo, nos vimos ahogados ya que nuestra fábrica está más orientada hacia un Brewpub que hacia una microcervecería.

Después del agobio y la incertidumbre de qué pasaría, empezamos a recibir pedidos en la web sobre todo de los segovianos y las segovianas, viendo ahí una luz al final del túnel. Así que nos pusimos manos a la obra para embotellar prácticamente todos los barriles que teníamos. Desde entonces no hemos parado de recibir pedidos. Aunque sólo repartimos los martes y los jueves, es una cantidad que multiplica por quince los pedidos habituales.

A todo esto, el martes 12 de mayo, con un mes de retraso, recibimos un e-mail del “Frankfurt International Trophy” diciendo que nuestra Amarillo Limón había ganado el Oro en American IPA. Es el primer premio que gana esta cerveza desde su nacimiento en octubre de 2017, y eso que ha sido la cabeza la lanza de nuestra marca durante mucho tiempo. Además, me hace especial ilusión porque es la primera cerveza que elaboramos en nuestra fábrica actual y su origen iba poco más allá de testear la eficiencia de nuestro nuevo equipo, aprender a trabajar en isobárico y en definitiva, a llevar una fábrica de cerveza. Evidentemente se quedó con nosotros porque salió buenísima: más dulce y con más alcohol en sus inicios. Una bomba de relojería. De este premio se han hecho eco varios medios locales. Otra prueba del apoyo que Segovia nos está brindando desde la primera Mañanas de Domingo en 2016.

Ahora estamos trabajando para intentar acondicionar el parking de la fábrica para que cuando entremos en la fase 1, podamos montar la terraza y celebrarlo con las segovianas y segovianos. El premio, San Isidro, la fase 1 y todas las fiestas que se nos han pasado.

Por último, transmitir mucho ánimo a todo el mundo, sobre todo a los compañeros que lo están pasando especialmente mal y a los sanitarios que nos dejan claro una vez más, que son unos máquinas.

Un saludo para el excelentísimo pantagruélico transversal heterogéneo club de cata segoviano.
¡Un abrazo, muchas gracias y fuerza!

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