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Cervesa Espiga colabora en un estudio científico sobre la el efecto de la ingesta de cerveza en la protección frente al desarrollo de enfermedades cardiovasculares

Cervesa Espiga participa en un estudio científico para evaluar los posibles beneficios de la ingesta de cerveza en la protección ante enfermedades cardiovasculares. Según la nota de prensa enviada por la cervecera catalana, “La cerveza también contiene hidroxitirosol y tirosol, aunque en menor concentración que el vino. La información sobre el metabolismo de estos dos polifenoles tras la ingesta de cerveza es muy escasa comparado con la información disponible para el aceite de oliva y el vino. La cerveza, al tener un contenido alcohólico menor que el vino, es de interés en los casos en los que la ingesta de alcohol debe limitarse a la vez que se deben promover actividades biológicas relevantes como por ejemplo en el proceso de envejecimiento”

Es el punto de partida de un estudio científico en el que está participando Espiga que están llevando a cabo un grupo de investigadores del Parque
de Investigación Biomédica de Barcelona, PRBB en sus siglas en catalán. Investigadores del PRBB explican que el objetivo del estudio es “evaluar la absorción de los compuestos antioxidantes fenólicos hidroxitirosol y tirosol tras el consumo de cerveza, concretamente tras el consumo de las cervezas artesanas de Cervesa Espiga Blonde Ale y Black IPA, comparándolos con los niveles alcanzados tras el consumo de vino. Ensayos clínicos han
relacionado la ingesta de estos antioxidantes con una protección frente al desarrollo de enfermedades cardiovasculares”.

Espiga explica que “El estudio en el que participamos “Evaluación de la biodisponibilidad y el metabolismo de los compuestos fenólicos de la dieta: formación de hidroxitirosol e ingesta de cerveza: implicaciones para la salud humana” parte del hecho que seguir una dieta mediterránea disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, cáncer y enfermedades neurodegenerativas. Añade que, “tal y como apuntan los investigadores del estudio: “La Dieta Mediterránea se caracteriza, no solo por una ingesta adecuada y balanceada de nutrientes, sino también por una alta ingesta
de compuestos no considerados nutrientes, pero biológicamente activos como por ejemplo los compuestos fenólicos. Los principales componentes de dicha dieta son frutas y verduras, cereales integrales, legumbres y frutos secos y una cantidad limitada de proteínas. Dos alimentos característicos adicionales son el aceite de oliva y el vino como principal bebida alcohólica, y que tienen un alto contenido en el compuesto fenólico hidroxitirosol y en su precursor tirosol.”

En el estudio en cuestión, se les propone a los voluntarios recoger muestras de sangre para determinar la expresión génica y polimorfismos de genes relacionados con el alcohol, la dopamina, el estrés oxidativo y el metabolismo de los compuestos fenólicos. Estas determinaciones pueden explicar las diferencias halladas en las concentraciones de hidroxitirosol, el antioxidante, en sangre/orina en los diferentes individuos, y permitirán valorar futuras intervenciones.

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