Opinión

Así es Bicycle Brewing Copenhague by Carlos Sanz

By Carlos Artesa

Durante mi visita a Dinamarca tuve la suerte de conocer Bicycle Brewing, el joven proyecto de Alex que arranco en Junio de 2018, hace solo unos meses junto con su mujer. En esta columna de opinión os quiero explicar un modelo de negocio completamente original.

Un brewpub con poca capacidad

De primeras, lo mas sorprendente fue ver un bar con capacidad para unas 20 personas y un equipo de 200L que solo abría cuatro días a la semana y no todo el día, así que se me hacía difícil pensar que se pudiera vivir solo de ello y una de mis primeras preguntas fue:

¿A qué te dedicas cuando no estás aquí? Alex mantuvo la compostura, más adelante en mi viaje comprendí que pudo ser una falta de respeto, y me contesto que él no se dedicaba a nada más, había dejado un cargo de gerente en un banco para poder dedicarse a la cerveza y que podía vivir perfectamente de Bicycle.

La segunda pregunta era el por qué del concepto de Bicycle . La base de la idea es una bicicleta preparada con dos barriles de 5L y dos tiradores, para poderla sacar los los parques los días de sol y servir la cerveza desde la misma bicicleta. Algo impensable aquí en España por la agobiante legislación y controles sanitarios y de otras materias que sufrimos. Me pareció una idea genial y muy divertida aunque no es su principal fuente de ingresos.

Maltas checas y equipo isobárico

En la elaboración de sus cervezas usan sobre todo maltas checas aunque también usan cereal alemán. Su equipo, no por ser pequeño es de baja calidad, todo lo contrario. Es un equipo muy completo en el que incluso trabajan en Isobárico. La mayor parte de la cerveza la venden en barril, pero una pequeña parte, sobre todo de las ediciones limitadas las embotellan, normalmente en envases reciclados y lavados por ellos mismos.

El local situado en los bajos de un barrio residencial está decorado al estilo nórdico industrial y se compone de dos pequeñas salas con mesas, la barra y la cocina donde elaboran la cerveza. No tienen comida, pero local invita a sentarte y disfrutar de una cerveza y una buen conversación sin sentir la necesidad de levantarte en horas, salvo para pedir otra ronda

Respecto a sus cervezas y a su estilo, Bicycle se caracteriza por tener cervezas sencillas, de trago fácil y de calidad, huyendo de las cervezas extremadamente amargas o extravagantes tan características que fabrican es Dinamarca como por ejemplo TO OL o Mikkeller. Aunque en determinadas ocasiones realizan cervezas distintas como ediciones limitadas.

Yo personalmente probé Fixie Organic, cerveza lager con malta pilsner y un sabor muy marcado a cereal, Vaeltepeter, cerveza de trigo al estilo alemán y Flat tire, una IPA de sabor muy afrutado con lúpulos americanos. Las tres tienen algo en común, son cervezas muy bien hechas, tanto en sabor, como en aroma, cuerpo y gasificación, cumplen religiosamente con las
características de su estilo y son muy fáciles de beber.

Cerveza bien hecha y 4.000 litros de producción

Alex explica que el gran público prefiere una cerveza bien hecha a una muy elaborada y a ojos de principiante en cerveza extraña, que esas cervezas reservadas a los más freaks son una apuesta arriesgada para una cervecera pequeña.

Bicycle pretende llegar a fabricar al año unos 3000 o 4000 litros anuales de cerveza. Me aseguraron que con eso le da para vivir bien en Dinamarca. Los que manejáis cifras de una cervecería ya entenderéis por que al principio no pensé que eso fuera posible y que su única dedicación fuera la de la cervecería, más si cabe sin dar comida. Pero claro a esta cantidad de cerveza hay que añadirle el precio que para lo que vi en Dinamarca no era caro pero en comparación a cuánto vende su cerveza un cervecero español, hay una diferencia esencial: puede sacarle al litro casi 30€ y los costes de materias primas no son superiores que aquí, así que si echas cuentas al final te sale que Alex vive de lo que le gusta, trabajando 6 horas al día, 3 días a la semana, todo un genio en un país maravilloso del que me enamoré, no por sus edificios o su comida, si no por su forma de vida que fui descubriendo durante mi viaje.

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