Opinión

El conflicto de las mermas en la fabricación de cerveza by Jordi Porcel, Fide Asesores Legales y Tributarios

Jordi Porcel, abogado de Fide Asesores Legales y Tributarios, se estrena como columnista de factoriadecerveza.com con un artículo sobre un tema de interés en el sector cervecero: las mermas durante el proceso de fabricación de la cerveza y su relación tributaria.

Desde un punto de vista fiscal, las pérdidas acaecidas en el proceso de elaboración de la cerveza se consideran supuestos de no sujeción. Esto significa que tales mermas no forman parte de la base imponible del impuesto puesto que el hecho imponible, esto es, la fabricación de cerveza, no se considera realizada.

Sin embargo, la no sujeción únicamente se aplica hasta un determinado porcentaje, superado éste, se consideran producto fabricado y, por tanto, sujeto a tributación.

Ciertamente la regulación de las pérdidas resulta un tanto compleja. Son definidas como cualquier diferencia en menos entre la suma de productos entrados en un proceso de fabricación y la suma de los productos de salida del mismo. Sin embargo, tendrán un tratamiento fiscal diferente en función de su volumen o los elementos de prueba que dispongamos para acreditarlas.

En el impuesto sobre la cerveza, los porcentajes de pérdida admisibles se han mantenido prácticamente inamovibles durante los últimos veinticinco años. Todo ello, a espaldas de la evolución y los cambios producidos en la industria cerveza que se han acentuado especialmente en el último lustro con la aparición de cientos de microcervecerías artesanales.

En estos establecimientos, se siguen procesos de fabricación en el que la intervención personal constituye el factor predominante, primando sobre el factor mecánico, siendo la mayor parte de los procesos manuales, lo que conlleva mayores pérdidas.

Esta situación implica soportar el coste del impuesto correspondiente a la merma de un producto, sin la posibilidad de repercutirlo sobre los compradores. Ante esta situación, el legislador solamente ha sido capaz de poner un parche estableciendo un porcentaje de merma superior para aquellos establecimientos que produzcan menos de 5.000 hectolitros anuales. Esta nueva norma establece una frontera imaginaria en 5.000 hectolitros (¿por qué no 10.000 o 20.000?), sin contemplar que lo realmente importante para determinar una merma es el proceso de fabricación utilizado, los elementos de producción, maquinaria, experiencia con los que cuenta la cerveza. Además establece una barrera de entrada importante, puesto que aquellas cerveceras que se encuentren cerca de los 5.000 hectolitros de producción valorarán de una forma más prudente la viabilidad de inversiones encaminadas a aumentar la capacidad de producción, limitando el crecimiento y la competencia en un sector dominado por los grandes fabricantes.

Por otro lado, nos resulta un tanto anómalo que una norma tributaria determine el rendimiento que debe tener una industria. Siendo honestos, asignar unos valores fijos de pérdidas resulta cuanto menos aventurado, como si la Administración conociera de antemano la cantidad de producto que se va a perder.

Del mismo modo, sería muy arriesgado determinar la facturación de una empresa de acuerdo con sus recursos humanos o técnicos y, en caso de no llegar a esa cifra, se presumiera que las ventas se han realizado fuera del mercado legal y se tributara como un beneficio. Más aun, cuando tales pérdidas fueron contempladas para un sector que ha sufrido una evolución considerable en los últimos años, surgiendo pequeñas fábricas que no disponen de los mismos medios técnicos y humanos que las grandes, pero a las que se le aplica el mismo régimen tributario.

Así, la inactividad del legislador tributario no puede suponer un perjuicio económico para los fabricantes de cerveza artesanal cuyas mermas de producción son superiores a las contempladas y más aún, cuando lo que se contempla no es una pérdida stricto sensu, sino la presunción de un rendimiento mínimo, cuya sujeción sin duda, es contraria a nuestro ordenamiento tributario.

Jordi Porcel – Abogado
Departamento Jurídico

FIDE Asesores Legales y Tributarios

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