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Kevin Patricio: «Si la cerveza artesana quiere crecer, no se puede seguir producciendo para un solo perfil de personas. Hay que abrirse»

Patricio repasa los diez años de Basqueland Brewing y su apuesta por la alta gastronomía

Kevin Patricio es una de las caras más reconocidas de Basqueland Brewing. La cervecera vasca es una de las referencias del sector en la Península Ibérica y es la locomotora de una revolución que está vinculando cerveza y alta gastronomía. Ganadores por tercera vez en cuatro años del Barcelona Beer Challenge, Kevin Patricio hace un repaso a un proyecto que cumple este año su décimo aniversario en un extraordinario estado de salud y siendo una referencia para todo el sector por su manera diferente de hacer las cosas.

Cumplis en los próximos meses diez años desde la puesta en marcha de Basqueland. ¿Cual es la clave para resistir con éxito tantos años en un mercado tan complicado como es el de la cerveza artesana?

En septiempre, hacemos nueve años en nuestra fábrica y eso hay que sumar un año como nómadas. Diez años ya. Desde el principio, hemos tenido la suerte de contar con cerveceros de mucha experiencia como el fundador Ben, y que sigue como socio, y luego tener a Oscar Sanz,  que es donostiarra y que se encarga de la producción de la cerveza. Hemos mantenido una continuidad en la calidad. Tener esa calidad garantizada, nos deja tiempo libre para hacer otras cosas: ir a la calle a buscar distribución y nuevos puntos de venta; enfocarnos en ser más eficientes en nuestros procesos, buscar nuevas personas que compartan nuestra pasión para trabajar y trabajar bien….

¿Cual es el momento clave en estos años?

Hay muchos y no son momentos propiamente dichos. Son cosas más pequeñas, como cuando tuvimos problemas de producción o para empaquetar al no tener maquinaria automatizada y encontramos personas que fueron parte de la máquina, en procesos como etiquetar o incluso para agarrar la máquina cuando vibraba y no salían las chapas o sacar botellas, cuando producíamos 60.000 botellas y tenías que sacar una de cada once. Eso pasaba muchas veces. El objetivo es hacer las cosas bien y en hora y siempre ha habido gente que se sacrifica. Todos son parte del equipo.

Baqueland Brewing ha hecho una gran apuesta gastronómica. ¿Formó parte de vuestro plan de negocio desde el principio?

Si, desde el principio. Cuando empezábamos como nómadas, Ben trabajaba con Arguiñano y yo trabajaba en un restaurante que se llamaba La Madame. Nuestra apuesta por la gastrononía tuvo premios en el Diario Vasco; aparecimos incluso en el New York Times. Aprovechamos nuestros contactos en el sector de la alta gastronomía para ver si querían vender nuestras cervezas. Tuvimos nuestros primeros clientes, con gente como Arzak o en bares como Chiki, que es otro tipo de establecimiento. Desde el principio, clientes muy variados a los que les gustó nuestro producto. No estábamos dedicados a bares de craft, íbamos a muchos más.

¿Fuistes pioneros en vincular de forma constante cerveza y gastronomía?

En ese sentido, sí. Había gente elaborando cerveza pero para abrir la puerta de la alta gastronomía, pienso que sí. Cerveza buena y preferentemente local.

Tras estos diez años de trabajo, ¿queréis seguir manteniendo ese componente de cerveza local?

El País Vasco es nuestro mercado más importante. Es nuestra tierra. Lo bueno es que mucha gente viene a Guipuzcoa, ve lo bueno que hacemos para replicarlo en su propia zona, en buenos restaurantes. Son como peregrinos que hacen una ruta de cerveza. Basqueland está en muchos sitios de alta gama y también está en Basqueland Izakaia, nuestra taberna en San Sebastián. Esa sigue siendo nuestra filosofía. Nadie concoe el futuro. Vamos a seguir haciendo exactamente lo que hacemos. Veo que hay mucha consolidación del mercado, de unión de fuerzas para aprovechar sistemas de producción. Basqueland va a seguir como siempre. Tenemos una producción y una fábrica que puede aguantar hasta el límite de nuestras posibilidadades.

¿Consideras que Basqueland es una cervecera singular?

No creo. Somos distintios como todos somos distintos. Somos distintos porque valoramos como todos la calidad pero donde somos más diferentes es en pensar en dónde podemos vender en diferentes sectores: fuera de los bares y restaurantes normales y vender en sitios, por ejemplo, de Guía Repsol en España y fuera de España. Estamos trabajando para poner nuestra cerveza en lugares como Burdeos, en un espacio muy interesante. El mejor hacedor de Pizzas en Paris va a abrir también su propio sitio y va a tener al menos tres grifos de Basqueland. Hay mucho trabajo y hueco para instalarnos en este tipos de negocios.

¿Estáis trabajando en cervezas de baja graduación o 0,0′?

Tenemos Basqueland Lite. Cuando haces una barbacoa en cualquier sitio, es la cerveza para beber cuando estas cocinando. No es 0,0 pero tampoco estás tomando una cerveza de 5º. Es una cosa muy bien pensada del equipo para tener una cerveza de verdad pero un poco más sana, con pocas calorías y es cerveza. Para mi es muy importante este modelo.

¿Es el segmento del futuro en el sector de la cerveza?

Entrar en grupos de personas que buscan un consumo más saludable es el reto. Quiero entrar ahí con Basqueland Lite. Queremos tener una 0,0. Siempre estamos innovando, haciendo colaboraciones. No vamos a disminuir ese tipo de trabajo. Lo que queremos es trabajar en el otro campo, en cervezas más ligeras y más fáciles de beber, llegando a gente sin mucha experiencia en el sector.

Al margen del segmento saludable, ¿dónde os gustaría tener posicionado Basqueland en los próximos años?

No estamos en todos los restaurantes de alta gama, pero seguimos intentando convencerles uno a uno.  

Habéis ganado tres premios a la Mejor Cervecera en cuatro años en el Barcelona Beer Challenge, ¿Qué diferencias hay en cada uno de los galardones obtenidos?

No hay grandes diferencias entre cada una de las ediciones. Por el tema de calidad, seguimos igual. Podríamos meter algunas cervezas que son un poco más seleccionadas. Estamos muy reconocidos por nuestras IPAS, nuestra lager. Es muy bonito.

Ben Rozzi y Kevin Patricio, dos estadounidenses en Euskadi. ¿Ha ayudado la mentalidad americana en la consolidación y el éxito de Basqueland?

No es que los americanos tengamos más que ofrecer, sino que tenemos la idea de que todo es posible, no hay límites desde el principio. Eso es algo cultural. Lo que es difícil, lo intentamos. Hay muchos españoles que también tienen esa forma de pensar: de que todo es posible, pero para nosotros es una ventaja porque está nuestro ADN. No pensamos que No podemos hacer. Eso, quizás, nos haya ayudado.

¿La diversificación en el sector es clave para consolidar la cerveza artesana en España?

Para sobrevivir ahora , los cerveceros de España no podemos seguir haciendo nuestro producto para un solo perfil de persona. Este grupo no crece. Si queremos crecer , tenemos que abrir nuestra oferta, nuestro marketing y tener más interacciones fuera de este grupo.

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