Opinión

Lúpulo, pilar fundamental de la cerveza, por Instalbeer

Instalbeer ha publicado un artículo donde hace un repaso por la historia del lúpulo y su importancia en el sector. Podéis leerlo en este post.

No es hasta la Edad Media que encontramos el primer documento donde aparece el lúpulo en la Península Ibérica. Hemos de remontarnos hasta el siglo XV. Dentro de la Catedral de León, en la capilla del apóstol Santiago -obra de Juan de Badajoz- aparece la primera representación del lúpulo en España. Se trata de un friso ornamentado con flores de lúpulo, consecuencia de las relaciones entre Castilla y Flandes donde el cultivo de lúpulo era habitual. No es casualidad que, a día de hoy, León sea la provincia donde se cultiva el 99% de lúpulo nacional.

El cultivo más generalizado comenzó en 1861 de la mano del marqués de Murrieta que destinó varias hectáreas a este cultivo en su finca riojana de Ygay. Sin embargo, no será hasta 1915 cuando comienza una producción con fines comerciales en la Estación Agrícola Experimental de La Coruña y en Betanzos. A su vez, se realizaron ensayos en Navarra, Vizcaya y Granada.

Más adelante, durante la posguerra española y la II Guerra Mundial, las fábricas de cerveza tuvieron problemas de abastecimiento de lúpulo porque se paralizaron las importaciones. Tiempo después, se promulgó en 1945 un decreto en el que se prevé el fomento del cultivo a través de una concesión administrativa que recae en la S.A. Española de Fomento del Lúpulo, constituida por la práctica totalidad de las fábricas de cerveza existentes en el país en este momento.

Quince años después de su constitución, se logró el objetivo inicial de abastecer de lúpulo al sector cervecero nacional, y el cultivo se concentró en las provincias de León, Asturias y La Coruña. Luego durante los años 70 el cultivo de lúpulo se populariza en varias comarcas leonesas, especialmente la Ribera del Órbigo. Este auge viene explicado porque cuenta con ingresos garantizados, ya que las cervecerías contratan la producción con varios años de anticipación.

En 1986, con la incorporación de España a la Unión Europea, se libera la importación de lúpulo, de manera que cambia el papel de S.A. Española de Fomento del Lúpulo, pasando a ser una empresa comercializadora que establece sus objetivos de compra en función de las necesidades de los accionistas. Por estas fechas se constituyen también en España las empresas transformadoras de lúpulo. Tras unos años, crece el interés de los clientes por variedades que no se producen en nuestro país. En 1992 la S.A. Española de Fomento del Lúpulo inicia un nuevo período poniendo en marcha un proyecto de investigación, que culmina en 1996 con el programa de reconversión varietal de las especialidades. Se cambiaron las variedades H-3 y H-7 por Nugget y Magnum.

Es a raíz de esta reconversión cuando la industria prima la calidad (contenido en alfa ácidos) respecto la cantidad (kg flor). En este punto, el envejecido parque de maquinaria de procesamiento de los productores, principalmente los secaderos, limita la competitividad del sector.

En 2007 se construye una nueva planta de procesado en Villanueva del Carrizo que concentra todo el cultivo de la zona. La nueva planta contribuye a la mejora de la conservación del lúpulo español. Con una inversión de 1,2 millones de euros y una superficie de más de 3.000 m2, el nuevo edificio acoge modernas cámaras frigoríficas y un área de control de envasado, que contribuyen a la comercialización de una materia prima de mayor calidad, aportando un notable valor al producto final.

Desde 2015, Hopsteiner asume el control de la empresa. La multinacional ha introducido nuevas variedades de lúpulo y ha renovación de los sistemas de procesamiento (selección, secado, envasado). a fin de potenciar la competitividad del sector español.

A poco que te guste la cerveza, sabrás que existen distintas variedades de lúpulo. La expansión de la cerveza artesanal en Estados Unidos a finales del siglo XX ha desembocado en cientos de nuevas variedades más aromáticas, más frutales y más sabrosas. Ahora bien, no siempre es fácil distinguir tantos lúpulos diferentes, sobre todo cuando aparecen combinados entre sí dentro de una cerveza. Los cerveceros ensamblan distintos lúpulos para aportar mayor complejidad a su producto. Ahora bien, si queremos aprender a diferenciar las variedades de lúpulo, entonces podemos recurrir a una cata de cervezas monovarietales. Es decir, cervezas en las que solo se ha empleado una variedad de lúpulo tanto para amargor como para aroma y sabor. Veamos algunos ejemplos de cerveceras españolas que producen estas cervezas monovarietales.

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