¿Puede una cerveza mejorar la sociedad? El auge de la cerveza SIN por Juan Cereijo
Juan Cereijo defiende el impacto positivo de la cerveza SIN en el consumidor actual

Juan Cereijo es CEO de Cerveza Mica
Cuando hablamos de impacto positivo en el sector cervecero pensamos habitualmente en cómo hacemos las cosas: consumir menos agua, reducir emisiones, utilizar energías renovables, reutilizar envases, valorizar nuestros residuos o trabajar con materias primas locales.
Todo ello es importantísimo y el sector lleva años avanzando en esta dirección. Pero quizás deberíamos hacernos otra pregunta: ¿puede el propio producto que fabricamos generar también un impacto positivo en la sociedad?
La cerveza sin alcohol está viviendo una transformación extraordinaria. Durante muchos años fue considerada una alternativa para quien, por alguna razón, no podía beber alcohol. Hoy la situación es muy diferente. Cada vez hay más consumidores que simplemente deciden no beber alcohol en determinados momentos.
Personas que conducen, que practican deporte, que tienen que trabajar después de comer, que quieren cuidarse o que sencillamente quieren disfrutar de una cerveza y continuar con su día exactamente igual que antes de tomarla.
Y aquí creo que hay un cambio importante.
Hasta ahora hemos hablado mucho de consumo responsable. Quizás la cerveza SIN nos está permitiendo avanzar hacia algo todavía más sencillo: que sea el propio consumidor quien pueda decidir cuándo quiere alcohol y cuándo no, sin tener que
renunciar por ello a tomarse una cerveza.
De hecho, el sector cervecero lleva años trabajando en esta dirección, impulsando iniciativas de consumo responsable y proponiendo específicamente la cerveza SIN en situaciones como la conducción.
La Cerveza Sin Alcohol tiene que estar buena
Pero para que esta transformación sea real existe un reto fundamental: la cerveza sin alcohol tiene que estar buena.
No podemos pedir al consumidor que elija un producto únicamente porque sea responsable, sostenible o mejor para determinados momentos de consumo. Tiene que elegirlo porque le gusta. Y creo que precisamente ahí está ocurriendo uno de los mayores cambios de los últimos años. Las cervezas SIN cada vez tienen más calidad, más variedad y mayor personalidad.
Ya no hablamos únicamente de reproducir una lager tradicional eliminando el alcohol. Empiezan a aparecer tostadas, IPAs y diferentes estilos que permiten al consumidor elegir una cerveza por su sabor y no solamente por su graduación. Esto puede provocar un cambio mucho mayor de lo que parece. Porque quizás el futuro no sea dividir a los consumidores entre quienes beben alcohol y quienes no lo beben.
Podemos ser la misma persona.
Podemos querer una cerveza con alcohol un sábado y una sin alcohol el martes. Una cerveza con alcohol durante una cena y después continuar con una SIN. O simplemente decidir que hoy no queremos alcohol.
La normalización de estas decisiones puede tener consecuencias muy positivas para la sociedad y, al mismo tiempo, generar una enorme oportunidad para nuestro sector.
Las empresas tenemos que ser rentables para poder sostener cualquier impacto positivo en el tiempo, algo que ya he defendido anteriormente en esta sección. Y pocas situaciones son tan interesantes como aquella en la que coinciden una necesidad del consumidor, una oportunidad empresarial y un beneficio para la sociedad.
Quizás por eso la cerveza SIN sea mucho más que una nueva categoría en crecimiento. Durante años hemos medido el impacto de una cervecera principalmente por cómo produce. Tal vez haya llegado el momento de empezar a medirlo también por lo que decide producir.
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Evidentemente Juan, de hecho creo que a estas alturas no hay debate, ya no es algo novedoso o puntero cuando hay en el mercado cervezas trapenses sin alcohol, el debate Con, Sin o Low ya ha saltado a simplemente producir Buena Cerveza (se defina como se defina) que la hay y mucha de calidad, la frontera se encuentra ahora en mantener al sector dentro de la cerveza, buscar al consumidor en esos nuevos espacios de consumo que se están creando, espacios físicos, sociales o mentales.