Reportajes

Quién es quién en la cerveza en España: Jaime Riesgo, Cerveza La Virgen

Todo comenzó en San Francisco, en la costa Oeste de Estados Unidos. Una tarde cualquiera, Jaime Riesgo probó una cerveza en cuya etiqueta ponía ‘Sierra Nevada’. Fue un auténtico flechazo. Jaime admite que, desde ese momento, hubo un antes y después en su visión de la cerveza. De aquella ‘Sierra Nevada’ recuerda su aroma a resina y que desde ese instante, en su trabajo en una agencia de publicidad comenzó a abrirse un pequeño hueco para otra forma de entender la cerveza.

Corría el año 2009 y en aquel barrio de San Francisco había una tienda de ingredientes de cerveza. Un brewcraft gestionado por un tal Griz. Jaime le define como «una eminencia. Te sentabas al lado de él. Siempre estaba en una especie de sofá, le contabas lo que querías y él te lo escribía en un papel. Aún conservo la primera receta que me hizo. Era una Viena Lager que nos tomamos entre los amigos que estábamos allí y que, por ser amables con nosotros mismos, estaba medio buena«. «En San Francisco hicimos mucha cerveza como homebrewers. Visitamos muchas fábricas y aprendimos el proceso», rememora un Jaime que recuerda con cariño aquellos tiempos en los que La Virgen no era aún ni una idea en un papel en blanco.

Si San Francisco está en el origen, la siguiente parada en el camino estaba a miles de kilómetros de distancia: Torrevieja, en la costa alicantina. De San Francisco a Torrevieja con un denominador común, aprender todo sobre la cerveza. En el sol del Mediterráneo, vivieron un auténtico master en una fábrica llamada The Bassus, gestionada por Mats, un alemán al que Jaime considera una influencia determinante. Ahí se fraguó el paso definitivo para dedicarse profesionalmente al mundo de la cerveza artesana.

«Mucho aprender haciendo«, así define Jaime esa etapa que desembocó en la creación de Cerveza La Virgen. El tercer nombre de esta historia tras Griz y Matts, es el de Ralph, maestro cervecero alemán con el que Jaime aprendió las bases de la tradición alemana. Él fue el guía con el que se montó la primera planta de La Virgen. La historia comenzó a escribirse con otros renglones: el diseño de un plan de negocio, la búsqueda de inversión, el diseño de la primera fábrica, la búsqueda de una localización adecuada…

Todos los caminos llevaron a Europolis, un polígono de servicios en la periferia de Madrid, en la puerta de entrada de la Sierra de Guadarrama. Abrieron un 29 de febrero, «lo que significa que tenemos una fábrica eternamente joven» señala en tono de broma Jaime quien asegura que «nos sentimos unos privilegiados porque hacemos algo que disfrutamos y que sirve para hacer feliz a la gente. Es algo que te cambia la vida y si, encima, me hace feliz a mi, ya es la ‘reostia’.Riesgo recuerda con «especial orgullo el día que abrimos la nueva fábrica. Fue un día muy especial, grande» y señala que otro de los logros es haber logrado «con La Virgen, como marca, revolucionar el mercado de la cerveza en Madrid». Un mercado en el que «empezamos con una lager porque pensamos que era lo que el público iba a disfrutar pero hemos ido creciendo junto a la gente. Ha sido un crecimiento mutuo».

La Virgen sigue su propia línea de acción. Ha innovado y abierto mercados donde hace unos años no había hueco para la cerveza artesana. Una historia que comenzó en Estados Unidos y que ha crecido con nombre propio en Las Rozas de Madrid. Ese es el feudo donde vela armas Jaime Riesgo.

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