Reportajes

Quién es quién en la cerveza en España? Rual Prieto, Monkey Beer

Gerindote, un pequeño pueblo no muy lejos de Torrijos, en ese polo que para la cerveza artesana en España es Toledo, es la base de Monkey Beer, uno proyecto que es punta de lanza en el movimiento craft y que tiene en Rual Prieto una de sus caras visibles.

Rual, junto a su hermano Roberto, forman un dúo que ha desarrollado una idea de entender la cerveza que tiene una base muy firme y que comienza «en el orgullo que tenemos mi hermano y yo de trabajar juntos, de estar juntos y seguir siendo uña y carne a pesar de los momentos difíciles que se pasan en este sector«. Rual recuerda que «mi hermano se sumó al proyecto incluso antes de que existiese este proyecto», cuestión que no es nada baladí a la hora de entender Monkey. Esa confianza y complicidad es uno de los secretos que conforman una filosofía con principios muy claros: producto, calidad, amplitud de miras, familia, entorno y ganar cuota de mercado desde una pequeña esquina de España.

«Hacíamos cerveza juntos» afirma Rual al referirse a los inicios. No duda en reconocer que, como otros muchos cerveceros que han hecho de su afición una profesión, «conocí la cerveza muy joven«. Prieto, muy pegado a la tierra explica que «vengo de un mundo en el que se trabajaba mucho con las manos, hacíamos conservas, matanza. Viví muchos años en la Puebla de Montalban». Un concepto que marca el devenir de Monkey.

Prieto rememora que en aquellos años en los que empezó a descubrir el mundo de la cerveza, apenas existía cultura en España. «Cuando nos empezó a gustar, nos tuvimos que zambullir en el mundo inglés para aprender». De ello y de la compra del primer Kit de elaboración, han pasado doce años. Todo un mundo cuando de cerveza artesana se habla.

Hombre hecho a sí mismo, autodidacta, investigador, amante de la lectura como método para aprender y fanático de estudiar todos los procesos en toda la cadena, desde el inicio hasta el final. Pasando por todas las etapas intermedias, sin saltarse ninguna y por tanto, sin atajos. Así es Rual Prieto.

Fiel a esa filosofía, puso los cimientos de Monkey Beer, un proyecto al que se acercó desde la nula experiencia que daba para ponerlo en marcha trabajar en el departamento de marketing de una gran empresa. El desasosiego y el aburrimiento de una trayectoria laboral que no le llenaba en absoluto fueron los motores para dar vuelo a una idea que desde el minuto uno contó con el apoyo de su hermano Roberto, alentador indispensable y la otra mitad de una idea con muchas caras: Monkey Beer no es solo una cervecera sino que desde su paraguas ha extendido tentáculos hasta tocar áreas tan ‘complicadas’ como la construcción de maquinaria para elaborar cerveza que ya forma parte del día a día de varias cerveceras españolas.

En el origen de este proyecto está, como en tantas otras cosas en la vida, una dificultad convertida en oportunidad. Seis meses esperando una maquinaria para que Monkey comenzara a andar, terminaron en un fiasco que pudo a dar al traste con toda la idea incluso antes de coger forma. Aquel «varapalo», como lo califica Rual, les animó a estudiar también en este campo técnico todo el proceso desde el principio. Un trabajo que tras mucho esfuerzo e inversión, derivó en una maquinaria ‘made in Monkey’ que fue construida para servicio propio y que ya hace tiempo ha dado el salto a otras fábricas artesanas.

Casi un lustro después de subir el telón, Rual explica que «hemos evolucionado a mejor, trabajando todos los procesos y siendo más eficaces. El futuro pasa por trabajar cada vez mejor. Estamos en un momento de estabilización». Una estabilización que blinda un proyecto en un sector en el que Rual reconoce que «ha habido una gran profesionalización de todos los actores. Todos los fabricantes han mejorado mucho su producto . Ahora mismo, en España, se hace una cerveza que no tiene nada que envidiar a lo que se hace fuera»

Romántico empedernido en sus reflexiones, Rual asegura que «se va a seguir creciendo y se va a seguir avanzando en el tema de volúmenes y eso permitirá que cada la cerveza artesana coja una cuota de mercado mayor». Aún así, adelanta que «nos queda mucho camino por recorrer pero que nadie dude que hemos venido para quedarnos». Un deseo, sin duda, pero también una realidad sustentada en hechos.

Para quedarse. Ese es el mensaje que lanza Prieto desde Gerindote, el centro neurálgico de una idea que se mueve en «un entorno reducido» pero que tiene como principal mercado «Madrid » y por supuesto, el resto de España, donde poco a poco va ganando posiciones. La historia de Monkey no ha hecho más que comenzar.

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