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Scribeer: cerveza, bolígrafos y mobiliario elaborados con un nuevo material procedente del bagazo

El proyecto elabora cerveza y reutiliza el bagazo para fabricar bolígrafos y mobiliario sostenible

El Innbrew. The Brewers Convention, el evento profesional del sector de la cerveza hermano del Barcelona Beer Festival, fue el escenario elegido para la puesta de largo en sociedad en el sector de la cerveza de Scribeer, un proyecto en el que el I+D, la sostenibilidad y la economía circular ocupan el espacio central.

Alfonso Pérez y Almudena Martínez son los impulsores de una idea que tiene sus orígenes hace diez años, cuando Alfonso, emprendedor ya añejo y siempre con mente inquieta por todo lo que signifique innovar, buceó en el mundo de la sostenibilidad y la economía circular.

Pérez explica que «investigando, aprendí que las fábricas de cerveza generan una gran cantidad de residuos y producen millones de toneladas de bagazo cerveza en todo el mundo. Dependiendo de la zona donde estén, este residuo puede suponer un problema, porque los cerveceros no pueden colocar ese bagazo en la ganadería, por lo que se generan emisiones»

Ese es el punto de partida, el origen de una idea que ha ido creciendo hasta conformar un proyecto con personalidad propia como es Scribeer. Pérez recuerda que «investigando sobre la gestión del bagazo, vimos cómo atajar el problema de recoger y dar una utilidad a este producto. Empezamos a recoger de las fabricas de cerveza el producto que se genera y deshidratarlo con el objetivo de que no produzca emisiones. Cuando se seca, se estabiliza. En EEUU ya estaban pidiendo hace tiempo secar el bagazo de cerveza por un tema de seguridad alimentaria»

Desde ese punto de partida, «descubrimos un sistema de deshidratar el bagazo de cerveza con energía ciento por ciento solar y pusimos en marcha nuevas aplicaciones más allá de la ganadería«. Con ese bagaje en la cartera, empezaron a recorrer cerveceras para explicar el proyecto, un primer paso donde «tocamos en hueso» como reconoce Alfonso Pérez así que «fuimos más allá y quisimos hacerlo nosotros. Así nació Scribeer». «Fue un golpe en la mesa de que las cosas se pueden hacer bien y sin contaminar«, añade Alfonso.

Con la apuesta por la sostenibilidad y la economía circular clara, el siguiente paso fue montar una fábrica que ya está en funcionamiento en la provincia de Guadalajara, cerca de la fábrica que Mahou tiene en Alovera.

Con la fábrica montada, el proyecto coge velocidad y completa etapas. Alfonso Pérez explica que «estamos produciendo desde hace una año. Hemos lanzado nuestra cerveza, que está hecha con el sobrante del pan de kamut, el pan de los faraones egipcios. El objetivo es ir al origen de cereales que utilizaban en el antiguo Egipto. Es un cereal apto para celiacos y da como resultado una cerveza ecológica y sostenible. Tiene todos los extras que se pueden tener, incluido ser la única del mundo con el sello de Solar Produced Products, que certifica que está producida cien por cien con energía solar. Es una fábrica sorprendente, nada convencional»

La cerveza de Scribeer ya está siendo comercializada en restaurantes y en el sector hostelero y el bagazo que genera está siendo gestionado de una forma completamente original y diferente. Pérez cuenta que «hemos descubierto con el bagazo un biomaterial, filamento 3D, con el que hemos producido sillas, que es algo que todas las cerveceras necesitan para las terrazas de los bares, y también hemos hecho ‘bolis’ porque son un problema medioambiental tremendo, todo ello utilizando la impresión en 3D. Cada año se producen millones de bolis de plástico y se tiran a la basura pero es algo que no desaparece. Nuestro boli se degrada, desaparece. Matamos dos pájaros de un tiro: damos salida al bagazo de cerveza y estamos dando una salida a la industria de bolis de plástico»

El futuro del proyecto transita por el mismo camino que ha marcado toda la trayectoria hasta el momento: un compromiso sin fisuras con la sostenibilidad. En ese sentido, los impulsores de Scribeer afirman que «ahora mismo, como nos sobra energía en nuestra fábrica, queremos dar entrada a alguna cervecera más. El sector ha sufrido mucho y queremos integrar alguna cervecera artesanal dentro de nuestras instalaciones y sumarlas a nuestro proyecto. Queremos entrar de forma conjunta en un mercado que es muy complicado»

«También es fundamental para nosotros el abrir nuestro punto de venta, para que la gente pueda conocer nuestra idea de plan de 360 grados. Estamos pensado en un centro de degustación y adicionalmente un poco de restauración, con comida que maride bien con la cerveza y con todo el mobiliario hecho de cerveza. Hay mucho que hacer en el propio canal«, añade

Por el momento, la cerveza es la punta de lanza de un catálogo de productos en el que aparecen bolígramos y mobiliario hecho con bagazo, totalmente compostable pero Pérez, ambicioso, asegura que «no nos ponemos límite alguno al tipo de trabajos que podemos afrontar con este biomaterial. El único límite es la imaginación. Estamos hablando de un biomaterial que tiene un efecto madera, pero es muy ligero, no es nada pesado y por supuesto, sostenible además de compostable»

Con los pies puestos en el mercado nacional, Scribeer no pierde de vista el sector internacional por «la concienciación mediomabiental ya muy asentada que ya existe en zonas como el norte de Europa o Estados Unidos«, pero como dice Alfonso Pérez sin dudar, «el mercado es el mundo»

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