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Toer de Geuze, beertherapy en el país de las Lambiek

Un recorrido por Pajottenland la cuna del lambiek

Por Julieta Arévalo

Beertherapy. Es porque una vuelve renovada después de una travesía non-stop-tres-días por los Lambiek lands. Fuimos un convoy de 2 Vito negras con lunas tintadas cargado de beerlovers/profesionales, Pink Boots, homebrewers, brewmasters de España, Italia, Argentina y Perú.

En total nada menos que 15 “loc@s por la birra” sueltos por Pajottenland, cuna del Lambiek, región situada entre Bruselas y el valle del río Zenna donde antaño se contaban más de 90 cerveceras Lambiek y más de 250 ensambladores de Geuze.

Actualmente son apenas 14, y se han unido en una “confrérie” (fraternidad) llamada HORAL organizadora del Toer de Geuze, una puerta abierta para visitar las entrañas de estas cerveceras testigos del pasado y resilientes del presente, en plena primavera de mes de mayo, una maravilla.

No las visitamos todas, pero si más de la mitad (Cantillon, 3Fonteinen, Boon, Tilquin, Lambiek Fabrik, Timmermans, Kestenmont y De Cam). Todas tienen mucho en común, la conservación de una cultura cervecera de siglos de historia y de know-how. Son de hecho patrimonio inmaterial de la Humanidad. Podemos hablar del famoso terruño, por paisaje, microbiota, y hacer humano.

En efecto, están tratando de trabajar únicamente con el grano del Brabant, que hoy por hoy sólo representa el 3% de la producción de cebada belga, con lúpulo “suranné” (secado al aire libre) durante 3 años y el manejo de sus levaduras indígenas, que son el corazón viviente de estas cervezas. Porque si, son cervezas que están vivas.

Al igual que el vino evolucionan en barrica y en botella. Es un espectáculo para el paladar catar cervezas que son fermentadas de manera espontánea y envejecidas en barrica para que más tarde, como es el caso de las Geuze, son ensambladas de varios productores Lambiek, y añadas, con crianza en botella de 5, 12 o incluso 20 años y servidas a temperatura entre 7 oC e incluso 12-14 oC.

La complejidad organoléptica es suprema, casi mágica, ya que gran parte de su evolución durante la crianza en barrica está prácticamente dejada al azar del paso del tiempo, sin más control que el de temperatura de las caves que por suerte no sufren calurosos veranos ¡como los nuestros!

No Brett, no Glory

“No Brett, no Glory” me encantó el lema de Lambiek Fabrik, que de hecho podría ser el todos. En el reino de la fermentación espontánea, Brett es el Rey. Dice, por ejemplo, Karel Goddeau de De Cam que el Brett protege la Geuze durante su crianza.

Las fermentaciones con Brett son más lentas, y suelen formar un “pellicle “(tipo de biofilm) por el contacto con pequeñas cantidades de CO2. Dicen algunas hipótesis que protege de ciertos microorganismos y del mismísimo oxígeno la cerveza.

Más allá, en términos aromáticos el Brett libera ciertos esteres frutales (además de sus característicos aromas animales que son bien conocidos y más apreciados en Lambiek que en vino) en la crianza en barrica y durante un primer periodo en botella. De ahí que a pesar de poderse degustar hasta 20 años después de embotellada, la cerveza, como explica Karel, es ideal degustarla a los 7 años.


El nivel de alquimia y de imaginación que se encuentran en las Lambiek y en las Geuze no tiene límites, es cuanto menos fascinante. Por eso cuando empiezas a catar una no puedes parar de querer seguir descubriendo más.

Es interesante también, que debido al cambio climático se está plantando viñedo en los alrededores del Valle del Zenna, de variedades como la Chardonnay, Pinot noir o Riesling. Estas uvas combinadas en una proporción de 1000kg por 1500 litros de mosto de Lambiek resultan ¡unas Grape Ale Lambiek increíbles! Hay que vivirlo, y catarlas.

El ambiente del Toer de Geuze es brutal, muy autóctono desde luego, con la locura de los belgas y de sus vecinos holandeses que no se lo pierden tampoco. Desde beer fans, ciclistas, abuelos con sus nietos tod@s están por la Lambiek. Y dentro de todo este popurrí de Brusselois nosotr@s.

Afortunada soy de haberme juntado con un grupazo de apasionad@s que me han hecho viajar a un universo birrícola que desconocía. Gracias Carlos, Vera, Karol, Guille, Marcos, Iván, Paco, Reiul, Juan, Juli, Nicola, Juanchi, Sole, Oscar y Vila espero veros repronto en otro episodio de Beertherapy.

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