
Vicente Alvarez es Vicepresidente de Sumillería y Cultura Cervecera de España
Hace un tiempo me invitaron a un encuentro donde se premiaban a los mejores directivos de España. Mi pregunta, a coste de sonar superficial, fue: “¿qué me pongo?”. Un experto en imagen me dijo que “la etiqueta también la define el sector donde desarrolles tu actividad profesional y cómo seas tú”, así que debía buscar el equilibrio entre la elegancia informal de un coctel: camisa blanca y pantalón chino; y la identidad cervecera: una gorra. Fui el único con gorra en ese jardín.
Días atrás tuve que impartir una cata de cervezas en un restaurante de los que llaman “place to be”, el lugar donde vas si eres o pretendes ser. Desde el restaurante me sugirieron vestir como un sumiller: traje, corbata y chaqueta anudada por el primer botón en caso de no llevar chaleco. En el mismo barrio, a apenas unos metros de distancia, un compañero dirigía otra cata con pantalón corto y una camiseta que rezaba “emocionalmente hecha por humanos”.
Comento estas anécdotas no porque quiera hablar de la moda del sector, que seguro es caso de estudio, sino porque creo que esas vivencias ejemplifican bien qué somos los Beer Sommeilers y qué es la cerveza: se disfruta en todo tipo de ambiente y conecta con todo tipo de gente, pero todavía no se entiende ni dónde estamos ni qué representamos.
La palabra sumiller
Cuando alguien escucha la palabra sommelier o sumiller irremediablemente le viene a la cabeza una mesa con mantel, una bodega, el descorche de una botella en la sala de un restaurante de bien. Si decimos “cerveza” las mentes empiezan a cortocircuitar. Tal vez porque la cerveza, en muchos contextos, sigue asociada a lo cotidiano, lo popular, es una bebida de consumo intuitivo. Tal vez porque cuesta imaginar a un camarero de lujo ofrecer su excelencia en una cerveza. Tal vez porque la cerveza sigue siendo la gran asignatura pendiente en la educación gastronómica de este país. Sólo digo que tal vez.
Lo que sé es que la cerveza no se explica sólo por la hostelería, aunque la cerveza esté en la hostelería; ni los Beer Sommeliers somos personal de sala, aunque tengamos relación con el servicio. Los Beer Sommeliers hemos nacido en el seno de la industria cervecera hasta el punto de no ser una capa más del sector sino parte indivisible de la cerveza misma. Somos su cara, parte de su receta, el entorno de su elaboración.
Te guiamos en las fábricas, dirigimos las catas, maridamos la carta, formamos a profesionales y presentamos y vendemos el portfolio en catálogo que, quizá, también hemos diseñado. Conocemos tanto el origen de la cerveza, porque la vemos nacer, como su consumo, porque la disfrutamos. Esta más de una, y dos y tres actividades que ejercemos nos hace únicos para tejer puentes entre la industria y la
sociedad, entre el disfrute y la reflexión, entre la técnica y el arte. En un momento donde la cerveza se consume de una manera cada vez más meditada y consciente, hay que contar con voces que transmitan con claridad su lenguaje y sepan explicar y hacer entender dónde estamos y qué representamos, que den estructura al sector, crezca su experiencia desde la formación, genere identidad y eleve la cultura de este país. Como lees hay mucho trabajo por hacer. Si sientes que estamos en el mejor momento de hacerlo, compartes la gran motivación de Sumillería y Cultura Cervecera de España.
Por cierto, por si quedase dudas, la etiqueta de los Beer Sommeliers no es vestir de traje, es vestir como tú.




