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¿Es posible vender la cerveza un 30% más cara para intentar sobrevivir? Por Israel G. Montejo

La factura de la luz es el principal coste que deben afrontar las fábricas de cerveza

El sector de la cerveza afronta otro reto mayúsculo del que muchos dudan de que pueda llegar a salir indemne. Si con la Pandemia y el Confinamiento, el sector afrontó una crisis coyuntural, la inflación está poniendo el mercado en un contexto de crisis estructural y como tal, necesita de recetas diferentes para afrontar un contexto que puede llevar al cierre a numerosos proyectos y que, en todo caso, afecta de forma sustancial a todos: cerveceras, proveedores, hostelería y, cómo no, consumidores.

El incremento de los suministros y materias primas está siendo considerable y sostenido desde hace ya al menos doce meses pero lo que de verdad está poniendo contra las cuerdas es el incremento de la factura de la luz , que en algunos casos ha pasado de suponer 1.500 euros al mes a rondar los 3.000 en las últimas facturas. Para las pequeñas cerveceras, proyectos con las cuentas muy ajustadas, un incremento de esa índole en un suministro absolutamente imprescindible, supone un corte directo a la yugular.

Además, con la inflación desbocada, aunque en los últimos dos meses se ha reducido de en torno al 10% al 7,3%, y cebándose en los productos de la cesta de la compra, el consumidor final mira dos veces al monedero antes de comprar productos de calidad como puede ser las cervezas artesanas. La mirada en los estantes van hacia los precios que oscilan alrededor del 0,70 y 1 euro.

El dibujo se completa con el incremento de materias primas como la cebada, el lúpulo, la escasez de envases y el incremento del coste del transporte. Todo ello obliga a los productores a plantear un incremento de precios que muchos ya han abordado en un arco entre el 5 y el 12% que parece del todo insuficiente.

Juan Cereijo, CEO de la arandina Cervezas Mica, planteaba directamente que era necesario incrementar el coste de la botella o de la lata de cerveza en un 40% para garantizar la supervivencia. Vicente Bernal, de la saguntina Cervezas Cosa Nostra, establecía ese incremento en un 30% para intentar sobrevivir en este contexto.

El problema está en que son poco los empresarios, figura que en la cerveza artesana suele coinicidir con la de maestro cervecero, que ven asumible repercutir esa subida en el precio final. Tienen claro, que el cliente no está dispuesto a pagar ese precio.

Entonces, ¿cual es la solución?. Muchos cerveceros hablan de la unión a través de las asociaciones sectoriales para negociar precios, fundamentalmente en la compra de energía. Unir fuerzas y montar un ‘pool’ para la compra unificada de materias primas parece inviable, pero ¿negociar facturas de la luz conjuntas y atacar de esta manera al corazón de uno de los mayores costes que deben afrontar los cerveceros? ¿Es posible?; ¿Es una utopía?

Espero respuestas.

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